













Una bandada de pájaros atraviesa el cielo al atardecer. Por un momento, cientos de cuerpos se reúnen en una sola forma antes de volver a separarse. Su apariencia depende de una disposición temporal. Pronto desaparecerá y el cielo del atardecer permanecerá como estaba, aunque ligeramente distinto. En la obra de Hasan Ali Kadiwala, este movimiento está profundamente ligado a la memoria. Sus paisajes están articulados por pájaros, ríos, animales, casas de pueblo, familias y fragmentos de escritura árabe y urdu. No presenta una imagen fija, sino que la reconstruye a través del recuerdo. En Bustan-e Marifat (بستا نِ معرفت, “Jardín del conocimiento”), recuerdos de infancia, experiencias espirituales, historias y encuentros con animales coexisten sin llegar a asentarse en una única narrativa. Resulta particularmente llamativa la bandada de pájaros que aparece durante el Azaan (أَذَان), la llamada islámica a la oración. La palabra Azaan proviene de una raíz asociada con anunciar, proclamar o dar a conocer algo. Su voz atraviesa el mismo aire que los pájaros: una es una voz humana, el otro, una disposición cambiante de cuerpos. Ambos toman forma brevemente y, finalmente, desaparecen. Esta relación entre aparición y desaparición adquiere otra forma en las pinturas de Shivangi Kalra. Sus escenas tienen algo de cotidiano: una familia reunida alrededor de una mesa, un niño junto a un adulto, personas bailando, un automóvil y un jardín. Pero cuanto más tiempo permanecemos frente a ellas, menos certezas tenemos sobre estas figuras. Los cuerpos se transforman, las escalas se invierten, los espacios se estiran y los gestos pierden su contexto. Sus pinturas tienen esa extraña cualidad de los sueños que recordamos justo después de despertar: reconocibles en fragmentos, pero cada vez más difíciles de mantener unidos. Existe un impulso por aferrarse a la escena antes de que se desvanezca. Reconocemos un rostro, o un lugar, y luego perdemos la conexión entre ambos. Lo que permanece no es exactamente el acontecimiento en sí, sino algunos detalles persistentes. Las pinturas de Kalra parecen situarse precisamente en ese intervalo, entre el momento del reconocimiento y aquel en que la imagen comienza a desvanecerse. En estas obras, la aparición nunca es un estado definitivo. Es una disposición temporal. La memoria, los paisajes, la espiritualidad y el cuerpo humano aparecen aquí no como temas que deben ser representados, sino como formas que se reorganizan continuamente. Lo que vemos, por tanto, nunca es del todo la misma cosa. Es aquello que permanece, aquello que ha cambiado de lugar o aquello que, por un instante, ha tomado forma. Tarissa Revilla
Hasan Ali Kadiwala (n. 2000) es un artista visual cuya práctica abarca el grabado, la pintura y la fotografía. Obtuvo una Licenciatura en Bellas Artes (BFA) en Pintura en M.A. Parikh Fine Arts College, Palanpur (2022), y una Maestría en Bellas Artes (MVA) en Artes Gráficas (Grabado) en la Facultad de Bellas Artes de M.S. University, Baroda (2024). La práctica de Kadiwala está profundamente arraigada en la memoria, el sonido y el lugar, y se nutre de los ritmos de su infancia en Vaghrol y de la atmósfera espiritual de las tradiciones devocionales islámicas. El azán, los textos en urdu y árabe, y los detalles arquitectónicos de las havelis bohra de Sidhpur son fuentes recurrentes de reflexión. Su obra entrelaza espiritualidad, abstracción y fenómenos naturales —pájaros, cielos cambiantes y luces fugaces—, donde la escritura árabe se convierte en una forma expresiva y atmosférica, más que literal. A través de superficies estratificadas y una materialidad sensible, explora las intersecciones entre identidad, emoción y lo sagrado dentro de la experiencia cotidiana. Ha expuesto ampliamente en India y a nivel internacional, participando en exposiciones colectivas como We Were Always Neighbours en Asia Now Paris (2025), A Fleeting Moment of Infinity (Londres, 2025), las exposiciones de la Gujarat State Lalitkala Academy y Printed Voices from India (Mumbai/EE. UU.). Ha sido beneficiario de la Immerse Fellowship (2025) y de la beca CLKA Open Hand Art Studios (2024). Asimismo, ha realizado residencias en Somaiya Vidyavihar University (Mumbai), Reliance Art Centre (Baroda) y Chaap Foundation (Baroda). Actualmente vive y trabaja en Vadodara.
Shivangi Kalra (Delhi, India, 1998) es una pintora que divide su tiempo entre Ámsterdam y la India. Estudió Pintura en el College of Art de Delhi y se graduó cum laude del Frank Mohr Institute en Groningen en 2024, tras realizar un programa de intercambio en Uniarts Helsinki. Ese mismo año recibió el Royal Award for Modern Painting. Trabajando principalmente a partir de la memoria, Kalra crea pinturas oníricas que exploran la relación entre percepción, recuerdo y experiencia social. Sus composiciones suelen representar interiores, terrazas, reuniones y espacios domésticos que se sitúan entre la realidad y la imaginación. A través de narrativas fragmentadas, perspectivas cambiantes y atmósferas cargadas psicológicamente, su obra aborda temas como la intimidad, las jerarquías sociales, las expectativas de género y las formas en que se construyen las memorias personales y colectivas. Figuras, animales, elementos arquitectónicos y objetos cotidianos aparecen como motivos recurrentes, surgiendo y desapareciendo en escenas que resultan a la vez familiares y esquivas. Su obra ha sido exhibida en el Groninger Museum, Chabot Museum, Royal Palace Amsterdam, Method (Mumbai) y Museum of Goa, entre otros espacios. En 2025, presentó una exposición individual en el Drents Museum de Assen.