Alejandra Atarés (Zaragoza, 1987) es una artista cuya práctica pictórica explora el color como un territorio de invención, deseo y exuberancia. Formada en Bellas Artes entre Barcelona, Inglaterra y Boston, desarrolla su obra en un espacio donde el paisaje deja de ser un lugar observado para convertirse en un lugar imaginado. Más que representar una naturaleza concreta, sus pinturas, a menudo de gran formato, construyen geografías ficticias, trópicos inventados que invitan al espectador a adentrarse en un país que solo existe en el lienzo. Su proceso parte de la imagen contemporánea en circulación. Fragmentos recogidos en redes sociales, buscadores y archivos visuales se ensamblan primero en un collage digital, que funciona como mapa inicial de la obra. Sin embargo, ese esquema previo no es un destino sino un punto de partida. En el paso a la pintura, Atarés reinterpreta, desobedece y dialoga con la imagen, haciendo del acto pictórico un espacio de decisión y transformación en el que lo planificado y lo intuitivo se tensionan constantemente. El color ocupa un lugar central en su práctica. Palmeras, plantas, flores y frutos tropicales se despliegan en composiciones vibrantes donde conviven ecos de la tradición moderna, como la ingenuidad visionaria de Henri Rousseau o el ritmo cromático de Sonia Delaunay y Beatriz Milhazes, con referencias a la cultura pop, el estampado textil, el cine o la ornamentación modernista. En este cruce, la pintura se convierte en una superficie de acumulación y celebración, en la que lo decorativo adquiere una dimensión sensorial y afectiva. Su trabajo, que ha sido expuesto en galerías y ferias de España, Europa y Estados Unidos, se orienta progresivamente hacia la abstracción. La pincelada y el color se vuelven cada vez más libres e intuitivos, como resultado natural de una investigación sostenida en el tiempo. A través de esta deriva, Atarés propone una reflexión sobre la capacidad de la pintura para generar mundos propios, donde la luz, la materia y el color se articulan como una forma de alegría y de resistencia de la mirada.